sábado, 9 de diciembre de 2006

De la navidad y otros demonios

Oh navidad! que linda navidad! época de angustias desmedidas, euforia colectiva, donde las manías y la depresión encuentran la mesa servida.
Pues si, admito que la navidad me emociona, genera en mi una emoción guiada por la tristeza, angustia, y un ligero (casi imperceptible) toque de felicidad. Sin embargo, recuerdo que en mi infancia la navidad era algo maravilloso: el arbolito, el nacimiento, la bota de navidad con las cartas del niño Jesús (que aun conservo dentro de ella), dulces, etc. Cada año intentaba descubrir quien era aquel que dejaba tantos regalos el pie de mi cama cada 25 de diciembre, no dejo de admitir que era exitante. Pero crecí (por fortuna o desgracia). Ya desde niña sabia que el mundo estaba lleno de "pequeñas mentiritas", que hasta los padres son capaces de iniciar, dirigir y mantener.
Desde mi adolescencia vivo la navidad como un peso. Hacer hallacas no es tan divertido cuando te asignan o te obligan a lavar y cortar hojas, y menos cuando justo ese día tienes planes mas interesantes. Rezar la novena no era precisamente algo que ansiaba todas las noches, y menos cuando tus amigos se iban de juerga, claro, de niña si me motivaba, pero de grande ni hablar, y menos cuando empiezas a cuestionar y desarrollar un escepticismo en relación al tema. Las gaitas nada que ver, para empezar que a mi no se me da muy bien el baile, y escuchar esa música a todo volumen en mi casa es un tormento, sobretodo porque la ponen en los momentos en que mas deseo tranquilidad y algo de silencio. Asimismo resulta con el dichoso árbol de navidad y el nacimiento, por mi pondría el árbol el mismo 24 en la noche si me provoca; bueno... debo reconocer que el arbolito si me da nota, en especial los naturales, el olor a pino me encanta, pero desde que mi novio me dijo que si la tala de árboles, que si la deforestación, me quede pensando la cosa y ahora tengo la idea de hacer un arbol de origami (los de plástico no me gustan).
Ahora el tema de los regalos. Qué lindo es dar algo a las personas que uno ama y aprecia sinceramente; en lo particular prefiero hacer yo misma el objeto que va a fungir de obsequio, porque antes y durante la confección del mismo, pienso en la persona a quien va dirigido, y el los sentimientos que evoca en mí, además, que trato de hacerlo con detalles que a esa persona le guste. Son cosas que se hacen, mas no se compran. Por otra parte, el Christmas Show que se forma en los centros comerciales (le tengo terror a los cc) es horrible, pero mas tristeza me da ver lo susceptibles que somos (me incluyo) ante el consumismo. El comprador va adquiriendo un matiz compulsivo, o se refuerza a sí mismo como tal. Podemos sentirnos amenazados o desprotegidos ante las presiones externas de la temporada. Pero claro, comprar es la forma mas sencilla de sentirnos seguros ante las carencias y pérdidas emocionales, obtenemos de forma rápida e inmediata algo a cambio de otra cosa que tenemos en el bolsillo (dinero), si te alcanza lo compras y listo. Las tradiciones "cuestan", y cuestan en metálico y en tiempo. Esto por encimita, porque sabemos que las tradiciones o festividades implican un gasto de energías físicas, mentales y emocionales, el detalle está en administrar ese consumo y transformarlo en acciones con sentido (cada quien que se encargue del suyo).
Ahora bien, la cena navideña. Me encanta todo lo que tenga que ver con reuniones alrededor de una mesa con comida, en especial, porque tengo un marcado interés en ello. Pero en mi casa es un tanto estresante preparar las cosas, entonces aqui vuelve lo pesado de la navidad, algo que debe ser tranquilo, y lleno de disfrute se convierte en agobio. Las cosas no fluyen, al menos desde mi percepción. Todavía no he pasado una fucking navidad como me gustaría.
Sinceramente, cuando pienso, mejor dicho cuando observo a mi alrededor, cuando veo a mi ciudad en esta época me dan ganas de salir corriendo, me dan ganas de estar en un lugar mas tranquilo, con otro ritmo, celebrando o viviendo el mes de diciembre. Porque dentro de todo, hay cositas que me gustan del mes pero hay otras que prefiero pasar por alto y vivirlas a mi manera.

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