lunes, 11 de diciembre de 2006
Enamorada en la ciudad
Andar enamorada por la ciudad es una experiencia surreal, el tráfico se vuelve ligero, le doy paso a todo el mundo, no toco la corneta, el rojo del semáforo adquiere nuevamente su significado, me vuelvo más resistente al smock, los huecos no se sienten tan profundos, etc, etc. En definitiva andar enamorada es saludable. ¿Come flor? tal vez, seguramente, pero que divino es darse permiso para ver y sentir la ciudad así, mucho mas hoy que es un día especial como ayer, y antes de ayer, y antes antes de ayer y desde hace 365 días en que somos dos caminando por la misma acera en el mismo sentido.
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