Hoy es el Día de San Valentín, bueno, según tengo entendido por una breve lectura que he realizado de un periódico local, no era ni tan santo; la iglesia católica ya no lo considera digno de serlo porque se había enamorado. Además, aparecen documentados en la historia tres Valentines que fueron mártires y que se recuerdan el 14 de febrero, sin embargo, desde 1969 la iglesia dejó de celebrar este aniversario por identidad y existencia dudosa de estos mártires, por lo que hoy día esta celebración es considerada pagana siendo el producto descarado de técnicas de comercialización bastante eficientes, eficaces y efectivas, al menos para la mayor parte del mundo occidental.
Debo reconocer que esta fecha me parece cursi, mercantilista y agobiante, en algunos casos estresante y depresiva para aquellos que solo se limitan a celebrar la amistad porque no tienen un compañero o compañera para festejarlo como dictan los medios de comunicación y el colectivo. Si bien es cierto que el amor se puede expresar en cualquier momento y de la forma en que se desee, este día marca una pauta de lo que “debería hacerse” si se esta enamorado. En base a mi experiencia personal, puedo decir que desde adolescente me han festejado el 14 de febrero: flores, chocolates, cenas, etc, etc., siempre era la envidia de mis amigas porque recibía regalos espectaculares este día, “pero” quienes me lo enviaban o no me gustaban, o simplemente lo hacían para seguir la tradición y costumbre del “deber ser” de este día, y por lo general o mejor dicho siempre, eran individuos con los que no había una conexión emocional real. Pura apariencia de amor sin contenido.
Es curioso que, ahora que me siento plena y que estoy con un ser especial con el que comparto mi vida, este tipo de detalles se manejan muy poco, o mejor dicho, en otro nivel, donde las formas de expresión de amor no se basan solo en un regalo, sino en lo cotidiano, con los buenos días, con los chistes, con los desayunos compartidos, limpiando, cocinando, con el contacto visual mientras hacemos el amor, en pocas palabras en la vida misma. Sin embargo… nunca está demás hacer de la rutina una sorpresa con derroche de corazones, chocolates y mucho rojo pasión, en el que el romance y la sensualidad cobran vida a través de códigos representativos para los enamorados.
¿Una festividad cursi y comercial? Sin duda alguna lo es, pero yendo más allá de estos calificativos superficiales, es una forma de expresión de afecto aprendida, transmitida y reforzada socialmente, inmersa además en un mundo globalizado donde las formas de aprendizaje y memoria colectiva son fácilmente accesibles.







1 comentario:
cuanta pereza me da este dia
uf uf uf abracitos
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